domingo, 3 de marzo de 2013

Las letras de mi infancia


La verdad es que de pequeño leía más que ahora. Mis primeros pasos en la lectura fueron desde casi salir de la incubadora, pero eso sí con la ayuda de mi madre o de mi padre. Esos libros que compartí fueron entre otros Los Tres Cerditos o Caperucita Roja. El primero era el que más me gustaba, ya que me resultaba gracioso e ilógico ver a un cerdo construir una casa para él solo. 
Mi lectura en solitario comenzó en 1º de Primaria, justo el año del nacimiento de mi hermana. Empecé a leer gracias a la biblioteca del colegio, aquella que de pequeño la ves y te da miedo debido a esas gigantescas y oscuras escaleras que al estar subiéndolas te parece que de repente se van resquebrajar y te vas a caer al suelo.
 La bibliotecaria Pilar te ayudaba mucho en la elección y te aconsejaba libros según tu gusto. Los míos fueron primero los cómics de Tintín o de Axtérix. Esos dos personajes me traen un montón de recuerdos, como por ejemplo las tonterías de los hermanos Hernández y Fernández o los jabalíes que se comía Obélix. 
Después me pasé a los libros de el Barco de Vapor y después de Geronimo Stilton, aquel ratón vestido como un alto ejecutivo y que se colaba infinitas veces en el País de las Maravillas como si tuviera pase VIP.
Cuando entré en la edad de los once años, mi lectura fue parándose, debido a el poco tiempo que tenía para leer y los videojuegos, por los que ahora sólo leo los libros que se mandan en cada trimestre leer en el colegio, o como deberes.
Mis primeras canciones son las típicas que se escuchan cuando vas a la guardería, aquellas canciones didácticas. Aunque también escuchaba música clásica con autores como Mozart o Chopin, ya que las cuidadoras del parcelario se lo recomendaban a los padres. Mi favorita era la sinfonía nº 40 de Mozart.
Después en mi tiempo libre me gustaba bailar canciones como la de Ave María de David Bisbal, con la que tengo un bonito recuerdo bailándola en la casa de unos amigos de mis padres en Mallorca.
La que primero me aprendí fue una que cantábamos casi todos los días de infantil con nuestra profesora Clara, una canción que trata, sobre todo, sobre la Virgen.


Vídeo de Ave María- David Bisbal
 

jueves, 28 de febrero de 2013

A quien corresponda



Madrid, 21 de febrero de 2013
Ayuntamiento de Madrid
Ilustrísima Alcaldesa de Madrid, Ana Botella:

El Ayuntamiento de Madrid es el responsable final  de la tragedia ocurrida el pasado 31 de octubre de 2012 en el pabellón de Madrid Arena, dado que el recinto es de su propiedad y fruto de su gestión municipal.  En la macro fiesta,  5  jóvenes murieron por una avalancha humana producida por  multitud de personas, que intentaron repentinamente entrar todos a la vez en el lugar, habiendo un escaso número de policías vigilando y que además, mantuvieron una actitud pasiva frente a los hechos, sin tratar en ningún momento de evitarlos.

Se calcula que  más de 15.000 personas acudieron al evento, cuando el aforo del recinto no debía superar las  10.000. Los cálculos realizados por la policía en sus oficinas demuestran que a cada vigilante le tocaba el control de 1.071 jóvenes cada uno, por lo que esta lamentable cifra demuestra el poco tiempo que  dedica la administración a vigilar este tipo de celebraciones.

Por motivos personales, yo mismo tengo contacto con ciudadanos que asistieron a la macro fiesta y estas personas observaron la muerte de uno de los cuatro fallecidos, y mientras esa persona se veía aplastada por adolescentes borrachos y enfurecidos, sólo se encontraba 1 policía entre la muchedumbre con una pasividad y desconcierto como si hubiese hecho la oposición el día anterior.Este tipo de organización es inaceptable para este  Ayuntamiento, y el  hecho de ver la inactividad de la policía por la televisión te revuelve el estómago.

Es verdad que ustedes no tenían toda la responsabilidad de la celebración, y que según usted una empresa privada era la responsable, aunque también es cierto que  el pabellón del Madrid Arena es un lugar público y el Ayuntamiento es el responsable del arrendamiento del lugar y  la distribución el cuerpo policial y médico necesario para la fiesta.
Tragedias como las de Hillsborough o la de Heysel parecían habernos enseñado la lección, pero no. En estos dos hechos ocurrió la misma situación,un gran número de muertos debido a una organización lamentable. Por ello hay que acabar con estos errores y  hacer como países como Nueva Zelanda o Alemania que tienen un control muy riguroso en este tipo de situaciones; teniendo cámaras de seguridad dentro de las discotecas y fuera de ellas o prohibiendo  que las entradas no  se paguen por internet, asegurando que los asistentes tengan la edad necesaria para entrar en el lugar.

Expertos en analizar este tipo de aglomeraciones, como la policía científica, bomberos o el SAMUR   siempre aconsejan que se respete el aforo del lugar para garantizar la seguridad de los jóvenes al salir del concierto, así como todo tipo de medidas estructurales con las que debe contar  el local  Por eso le pido a usted Ilustrísima Ana Botella, que:

  1. A partir de ahora todas las fiestas, incluso la minoritarias estén vigiladas por al menos veinte policías.
  2. Los policías  hayan asistido a más eventos similares y sean  especialistas en el control de seguridad de este tipo de acontecimientos .
Si usted no aceptase la solicitud, no dude en que yo, y mucha gente más seguiremos insistiendo en el caso.Sin embargo, estoy seguro de que usted es la que más quiere velar por la seguridad de esta grandiosa ciudad, contando con todo los agentes posibles en cualquier tipo de fiesta nocturna.
Espero con interés su respuesta.

Atentamente,

Emilio Mora Rodríguez

miércoles, 27 de febrero de 2013

Las reglas de ortografía

La diferencia entre aún y aun: Aún es una palabra que se refiere a "todavía" y aun es otra que se refiere a "sin embargo"

lunes, 21 de enero de 2013

Un día muy largo


UN DÍA MUY LARGO

-       ¡RRRRRIIIIIIING!
-       ¡David! El telefonillo- gritó su madre
-       Ya voy
-       ¿Sí?, ¿quién es?, ¿Eres Santi?
-       Pues claro palurdo, ¿Quién si no?
-       Venga, bajo

Eran las siete de la mañana, y como todos los días, Santiago alias “Santi” iba a buscar a su amigo, pero también vecino David.  Los dos eran el terror dentro de su cole, el María Inmaculada.  Los dos habían planeado días antes una broma a su profesora, más conocida como “la Pili”.  La travesura iba a consistir en colocar varias chinchetas en su silla y situar una cámara oculta comprada por tele tienda, para coronarse como los niños más gamberros del colegio.

Habían llegado los primeros al instituto para no ser vistos y debido a la mala seguridad del lugar, no les costó nada más que un minuto para sobre pasar las verjas y situarse en las escaleras del edificio correspondiente a su ciclo.  Cuando se disponían a subirlas, de repente, oyeron los pasos de una mujer con bastante sobre peso.

-¿Qué profe pesa tanto? preguntó Santi
-No sé dijo David

Y después de un tiempo meditando, como por casualidad los dos gritaron:

-¡La Pili!

Se escondieron sigilosamente en una posición en la que era muy difícil verles.  Cuando pasó su tutora delante de ellos, sin percatarse de su presencia, ellos notaron una ligera preocupación en su rostro.

-Bueno, venga sube tú primero, tío
-¡Sí hombre, que te den!
¿Eres una gallina?
-No, ¿y tú?
-No
-Pues venga, subamos a la vez
-Vale

Subieron, y cuando llegaron a su pasillo vieron al director en su despacho, un señor mayor que vivía cerca del teatro Anaya, un hogar objeto de sus constantes bromas.  Llegaron a su clase sin ser finalmente vistos.

Abrieron la puerta, y por sorpresa, se encontraron un cadáver encima de la mesa del profesor.  Era una niña de su edad, un poco más pequeña quizás.  No la conocían de nada.  Los dos jóvenes, viéndose en un “shock”, corrieron abajo y llamaron inmediatamente a la policía.  En dos minutos se plantaron allí las autoridades, pero justo cuando entraron en aquella habitación, aquella espantosa habitación, no encontraron nada, ni una gota de sangre, todo estaba como siempre.  Nada más empezar las clases, el director les llamó a su despacho, algo ya habitual.


-¡¡¡¿Cómo podéis haber hecho esto?!!!, ¿no tenéis vergüenza?, ¿cómo se os ocurre llamar a las autoridades sin haber pasado nada?
-Perdón, señor
-Os voy a poner un parte, salir de mi despacho

Los dos, salieron preocupados, pero no por lo del parte, sino por lo ocurrido hacía minutos. Saliendo del despacho, David divisó un líquido rojo, sobresaliendo del armario del Director, algo bastante sospechoso en aquel momento.

En el recreo de por la mañana, decidieron encontrar por sí mismos a los culpables.  Sus principales sospechosos eran “la Pili” ya que acababa de bajar su piso cuando ellos subían con un rostro de arrepentimiento bastante claro y el Director, por el líquido que salía de su armario.

Les tocaba irse a comer a casa y los dos amigos, más callados de lo normal, se despidieron de una forma poco habitual, con un “ey” por el cual se notaba en su voz el impacto de haber visto un cadáver en la vida real.  No se lo dijeron a sus padres, comieron rápidamente y cada uno fue encajando las piezas de un rompecabezas que al final delataría al Director como culpable.

Quedaron a las puertas del Botinero, un restaurante muy conocido por el barrio. Cuando ya estaban juntos los dos pequeños detectives, Santi comentó a su amigo que había conseguido las pruebas necesarias para declarar al Director “culpable”.  De repente, una persona con un pasa montañas, le arrebató las pruebas a Santi.  Los dos le siguieron por la calle hasta que el ladrón entró por las puertas del British Council, que estaba en obras.  Los dos niños corrían más y al final consiguieron acorralarlo en el cuarto de calderas.


-¡Quítate eso!, mandó David
-Seguro que es el Director, continuó Santi
-Pues no, interpuso el ladrón

El hombre se deshizo de la máscara y al final, después de tanta intriga, el culpable fue el profesor de Ciudadanía, D. Anselmo. D. Anselmo era el profesor más veterano del cole, y al que más jugarretas le realizaban.  Le conocían como “don mostacho”, por el extravagante y antiguo bigote que llevaba.

-¿Por qué has hecho esto?, preguntó David enfurecido
-Lleváis toda la vida haciéndome pensar, que al entrar en las puertas del Colegio, estuviese entrando en el infierno, siempre burlándoos de mi, cada hora, cada día.  Ya no lo soportaba más, esa niña me había tomado el pelo el día anterior y le dije que viniese un poco antes haciéndole creer que teníamos una tutoría especial.  Ahora os mataré a vosotros, pero antes, ¿sabéis que día es hoy?
-28 de abril, ¿por?

De repente, entraron por la puerta un montón de gente de aspecto familiar.  Eran profesores y alumnos de su colegio llevando un cartel diciendo: “Donde las dan las toman”.  ¿Por qué llevarían esa pancarta…?.  David dio con el director y con su tutora y les explicó lo sucedido.  Ellos, entre sonrisas les explicaron a los dos amigos que hoy era el día de los inocentes y les habían gastado una –inocentada- para darles una lección.

-Pero señor, ¿Cómo puede explicar el líquido rojo que salía de su armario?, preguntó Santiago
-Era una botella de vino que se había derramado
-¿Y su rostro de preocupación señorita?
-Me había sentado mal el desayuno
-¿Y la niña muerta?
-Era un maniquí
-Está bien, entonces no pasa nada, todos vivos
-No, “estáis expulsados” por haberos colado en el Colegio, que se me había olvidado decíroslo.

Imágenes:

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Resumen 1ª evaluación



Esta evaluación, en mi opinión, ha sido muy rápida en general, debido a las vacaciones, homenajes en el colegio y otros temas, sin embargo ha llegado a ser agradable, a pesar de los muchos exámenes. Lo cual me ha atraído a adaptarme bien al nuevo curso y a los nuevos compañeros. En general ha habido bastantes clases trabadas, con muchas interrupciones y regañonas del profesor (algo que yo descartaría), pero las clases en las que se ha podido estar, hemos descubierto algo bastante destacable como tener nuestro propio blog.

Volviendo al tema de la mala actitud, esa sería la principal circunstancia que habría que hacer desaparecer para el año que viene por el propósito de tener un mejor ambiente en las clases.


En lo académico, este trimestre me ha resultado poco satisfactorio, ya que los trabajos realizados no han servido de mucho por culpa de mi supuesta mala actitud, a pesar de que lo he afrontado con respeto e ilusión y he tenido fijada la meta del sobresaliente desde que el curso empezó.


A lo largo de la evaluación he aprendido mucho, de la materia casi todo lo que hemos dado de los compañeros que son un tipo de persona fuera y dentro del aula y de la metodología del profesor que es buena, pero se necesita mejor actitud y más tiempo.


La ortografía no es algo que me de "miedo" como a otros, aunque debo reconocer que a veces tengo mis fallos. Siempre que cometo alguna falta me acuerdo de su corrección, así que es un tema no preocupante para mí. Para la mejora de la clase mi idea es la de fotocopiar las hojas del cómic ortográfico y estudiarlas.


Yo sí leo en voz alta, algo que me ayuda mucho en mis escritos, pero aparte de leer en voz alta es pensar en si nosotros fuéramos el lector cómo lo entenderíamos mejor para luego quedar bien ante ellos y que si por casualidad hablan de tu blog que hablen bien.


Mi compromiso para fin de curso en Lengua y Literatura es como casi todos, aprobarla, pero en especial poder llegar a ver en el boletín final un sobresaliente en el espacio correspondiente a esta asignatura.



FELIZ NAVIDAD


lunes, 19 de noviembre de 2012

Mis primeras palabras



Yo no es que fuera muy hablador de pequeño, que digamos, pero tenía mis cositas. Mi primera palabra fue una muy común, esta fue papá. Sin embargo destaco sobretodo la palabra "pipí". No es lo que seguramente estéis pensando, sino que yo llamaba a los coches así debido al sonido que emiten al dar al claxon. 
Empecé a leer en la guardería a la que iba, donde nos empezaron a enseñar el abecedario. Allí nos lo enseñaban de una manera muy particular: según la letra del alfabeto que fuese, decían el nombre de un compañero  que  empezase por esa letra. Mi favorita era la "E", de Emilio. 
En cuanto a escribir, la verdad es que di mis primeros pasos con una máquina de escribir que tenía mi padre, pero aprender a escribir bien fue en el colegio en el primer año de infantil. Prácticamente el primer día del curso nos mandaron hacer lo que quisiésemos en una hoja en blanco, yo la rellené entera de la letra A mayúscula, mientras los demás la mordían o la pintaban con garabatos. Esta hoja todavía la conservo en la nevera de mi casa.